TAG | animación

No me equivoco si en estos tiempos, pasada la gracia que nos hizo y la innovación que supuso el 3D, estamos volviendo a necesitar el 2D.

La empresa Walt Disney, que olfato no le falta, ha decidido realizar su última película La Princesa y el sapo toda a mano.

“Toda la noción y la idea de crear algo con papel, con un pedazo limpio de papel, es que puedes crear un ser con vida. Esa magia no envejece. En verdad es un arte.â€

“Todos los que trabajaron en la película aman este arte.â€

En MundoFeliz Games creemos también en esta idea.

Walt Disney está trabajando actualmente en proyectos tanto 2D, como 3D.
La próxima 2D será “Rapuntzelâ€.

Share on Facebook

· · · · ·

Mar/10

28

Videojuegos 2D versus 3D

Cuando quise dedicarme por primera vez a diseñar videojuegos para PC tuve que tomar una difícil decisión: ¿2D o 3D?

Para muchos esto no es ninguna disyuntiva. La decisión está clarísima:
¡3D es lo que quiere la gente! Al fin y al cabo eso es lo que vende.
Pero no sólo eso: todas las animaciones, movimientos, trajes de los personajes, todo eso si se desarrolla en 3D a la larga da mucho más juego, puedes permitir que el jugador vea el mundo desde todos los puntos de vista con su cámara, el avatar nunca quedará oculto, puedes aplicar cualquier animación creada a cualquier personaje, mientras tenga el mismo esquema de huesos…

¿He dicho que da mucho más juego?

Bueno, realmente los videojuegos 3D son apasionantemente vistosos. Sí, me podría pasar horas mirando esos amaneceres y esas hierbas que no paran de moverse con el viento. (Bueno, toda la magia se pierde cuando salgo los sábados al campo y me doy cuenta de que no hay nada más bello que la realidad y sentir la hierba bajo los pies descalzos…).

Sólo recordaba los juegos 2D de mi infancia, cuando me regalaron mi primer Commodore (y más tarde los RPG tipo Diablo, claro está). Es un shock volver a mirar esos juegos y darse cuenta de que ¡no son más que un puñado de pixeles! (estratégicamente colocados). ¿Estábamos hipnotizados o qué? Supongo que los amaneceres 3D de ahora nos parecerán ridículos dentro de 20 años.

Pero un día… por casualidad me volví a encontrar con el 2D, juegos 2D, los llamados juegos casual. ¡Andá! y ¿esto se puede hacer? ¿Puedo… puedo… puedo dibujar así sin más algo bonito y animarlo, como haría Walt Disney y ponerlo en un videojuego?

No me lo podía creer. Eso no eran píxeles, era Rembrandt escaneado (con algunas sutiles diferencias). Entonces, sí, el 2D cobraba sentido. Ya no teníamos que sufrir con una paleta de 16 colores y morder las esquinas de los gráficos animados porque no existía la transparencia.

Así que en ese punto me planteé, ¿qué hago? ¿Sigo a mi corazón y busco la belleza? ¿O le alquilo un despacho al Diablo y me pongo a hacer 3D como churros poligonales?
Dicho así parece fácil, pero estuve con esta enfermiza cuestión al menos nueve meses, lo que duró el master de videojuegos de la Universidad. Claro que allí no paraban de enseñarnos todo el asunto de los polígonos y eso no contribuía en nada a que me decidiera.

Otra cuestión que fue difícil fue decidirse por un tipo de animación. Si elegía 2D, ¿cómo iba a animar todo lo que se mueve en un juego?
Existían dos opciones: animación clásica o animación por huesos 2D (la animación por huesos 2D la podría explicar en otro post si hay interés).

La animación clásica me parecía una locura, ¡cuánto trabajo, cuánto tiempo, cuántas horas! (pero también ¡qué bonito!). Pero la animación por huesos 2D o se hacía perfecta o era bastante lamentable…

Resumiendo… la raíz de mi decisión de decantarme por el uso de gráficos dibujados a mano y animados de forma clásica es crear juegos que tengan alma, que transmitan emociones humanas y en definitiva, que sean hermosos.

No he visto nada más cálido y armonioso que el arte que un ser humano puede expresar con sus manos.

Share on Facebook

· · ·